CHOLO - CHOLA (2019) es una pieza creada sobre una duna quebrada, localizada 105 Kilómetros al sur de Lima, Perú.  Esta pieza utiliza el lenguaje como un espejo, enfrentando al espectador con palabras que cargan múltiples significados y que pueden encapsular discriminación, división y odio, y al mismo tiempo orgullo, empoderamiento y cariño, pero que también sirven para recordar a los peruanos las capas de racismo que existen en nuestra sociedad.  Con esto en mente, las palabras Cholo y Chola han sido dibujadas con letras de 10 metros de alto por 6 metros de ancho en medio de la desértica costa peruana a ambos lados de la carretera Panamericana Sur - frecuentada con mayor tráfico durante los meses de verano (enero - marzo) - en una locación conocida y acusada de racismo y discriminación dentro de sus comunidades aisladas y protegidas: las playas privadas de la provincia de Asia, que se extiende por unos 15 - 20 kilómetros bordeando el Océano Pacífico.  El origen de la palabra Cholo es atribuido a varias fuentes. La primera referencia del uso del término ‘cholo’ en la lengua española apareció a comienzos del siglo XVII en Los Comentarios Reales de los Incas (1609 y 1616), del escritor peruano Inca Garcilaso de la Vega. En el texto, se lee: “Al hijo de negro y de india, o de indio y de negra, dicen mulato y mulata. A los hijos de éstos llaman cholo”. He aquí de dónde proviene su significado adjudicado mayormente hoy en día (de manera diluida y con connotaciones negativas): una persona que nace de padres con múltiples estirpes. Otra explicación de su origen es que proviene de la lengua Mochica, que existió en la costa norte de Perú, y en la cual el término ‘cholu’ significaba ‘muchacho’ o ‘joven’. Según la historiadora peruana María Rostworowski, los primeros colonizadores españoles ingresaron al Perú por la costa norte, donde se encontraron con esta palabra. Rostworowski propone que originalmente fue utilizada para llamar a los hombres jóvenes ‘cholu’, y que luego mutaría a la palabra ‘cholo’. Actualmente en Perú, dependiendo del contexto, cualquier persona puede ser considerada o llamada cholo/chola. El único requisito es haber nacido en el país.  Históricamente, estas palabras han sido utilizadas para discriminar y crear divisiones sociales. Sin embargo, en el Perú contemporáneo, su significado ha ido cambiando, y hoy en día también son utilizadas con significados directamente opuestos a los de su uso original. Hoy en día, también se aplican como términos de cariño, orgullo y empoderamiento. Las obras del artista peruano Chermany, quien usa la palabra ‘Cholo’ para transmitir orgullo - también disponible en gorras y camisetas - o del arquitecto Boliviano Freddy Mamani (Arquitectura Andina) y sus edificios conocidos como ’Cholets’ (un término que viene de la unión de las palabras ’Cholo’ y ‘Chalet’) en El Alto, Bolivia también vienen a la mente como ejemplos en los que estas palabras son empleadas en contextos positivos.  Las dunas partidas de manera artificial sobre las cuales se encuentra esta pieza también agregan una capa más de conflicto a la obra. Tradicionalmente, estas ‘pintas de cerros’ que suelen ser empleadas para propagandas políticas, tienden a existir en el lado Este de la carretera. Nunca en cerros o dunas del lado Oeste de ella. Esto no es ninguna coincidencia. La Carretera Panamericana Sur, especialmente entre los Kilómetros 90 - 110, ha servido por años como una barrera física para dividir comunidades por clase. Al Oeste, generalmente, encontramos casas de playa valorizadas en los millones de dólares dentro de comunidades exclusivas y ’sólo para miembros’ que se esmeran por mantener su homogeneidad, buscando nunca llamar la atención a si mismas. Por otro lado, al Este, generalmente solemos encontrar los hogares de quienes atienden y sirven a los ‘miembros’ de estas comunidades privadas, quienes en ciertas instancias ni si quiera son permitidos de utilizar las playas en las cuales pasan la mayor parte de su tiempo.  La escala de las letras en las dunas no le hacen justicia al tamaño del elefante en la habitación: El hecho de que de manera diaria, los peruanos estamos igual de cómodos utilizando estas palabras tanto de manera afectuosa, como armas hirientes.  CHOLO - CHOLA habla sobre Racismo y cómo empleamos el lenguaje para perpetuarlo. El hecho de que las palabras Cholo y Chola estén presentes en nuestro discurso cotidiano de manera más ‘ligera’, nos debería hacer reflexionar por qué es que sentimos empoderados a usar estas palabra para transmitir sentimientos afectuosos, cuando también pueden ser la fuente de agresiones y micro-agresiones intensas. Más aún, esta pieza también busca cuestionar si incluso estos son los términos adecuados para simbolizar unión y poderío nacional, considerando el peso histórico que cargan. El veredicto en este caso aún está por ser determinado.  Dialogar y encarar problemas de manera directa, por más doloroso que pueda ser, nos puede dar la oportunidad de sanar heridas profundas. Las diversas Comisiones de la Verdad y la Reconciliación (y en algunos casos museos y lugares de la memoria) establecidos alrededor del mundo, como en Perú, Argentina, Chile, El Salvador, entre otros, son quizás la mejor prueba de esto. Esta obra fue creada para incitar una discusión sobre el Racismo (pasado y presente) en Perú a través de diálogos, tensiones y momentos de retrospección que esta pieza pueda ser responsable por iniciar.  Finalmente, ya que estas palabras dibujadas sobre las dunas serán borradas por el viento del desierto en el cual se encuentran, sólo queda esperar que este también sea el mismo destino del racismo normalizado que existe en Perú.
       
     
 CHOLO – CHOLA (2019) is a site specific installation located on a broken up sand dune 105KM south of Lima.  This work uses language as a mirror, confronting the viewer with words that can carry multiple meanings that encapsulate discrimination and division, as well as pride and empowerment, but that also act as a reminder to Peruvians of the Racist undertones present in our society.  With this in mind, the words Cholo and Chola have been drawn with 10 meter tall x 6 meter wide letters in the middle of the deserted Peruvian coast, on the sides of a road that is mostly used during the summer months (January - March), in a location known and accused of racist and discriminatory practices within its protected and fenced off communities: the private beaches of the Asia district, which extends for about 15 - 20 kilometers along the Pacific Ocean.  The origin of the word Cholo is attributed to various sources. It first appeared written in the Peruvian book Royal Commentaries of the Incas by Inca Garcilaso de la Vega, published in 1609 and 1616. He writes (in Spanish) "The child of a Black male and an Indian female, or of an Indian male and Black female, they call mulato and mulata. The children of these they call cholos”. This is where its current most common meaning stems from (in a diluted and derogatory way): a person born from parents with multiple heritages. Another explanation of its origin is that it comes from the Mochica tongue, which existed on the northern coast of Peru, where the term cholu meant ‘young man’. Historian Maria Rostworowski believes the first Spanish colonizers to arrive in Peru came through the Northern coast, where they picked up this word, which she believes was originally used to call young men cholu, and that later mutated to cholo. Nowadays in Peru, depending on the context, any person can be considered or called a cholo/chola (of mixed heritage). As long as they've been born in the country.  These words have long been used to discriminate and create division. However, in contemporary Peru, they have morphed and taken new meanings. Nowadays these words are also employed to convey endearment, pride and empowerment. Works by Peruvian artist Chermany, who uses the word ‘Cholo’ to convey pride - also available in hats and t-shirts - or Bolivian architect Freddy Mamani’s(Arquitectura Andina) ‘Cholet’ (referencing the words Cholo and Chalet) buildings in El Alto, Bolivia also come to mind as a further examples of their application within more positive contexts.  The artificially broken up sand dunes also add an extra layer of conflict to the work. Traditionally, these 'mountain drawings’, normally used for political propaganda on the barren hills surrounding Lima, tend to exist on the East side of the highway, and never on any of the hills or dunes on the West side of it. Not a coincidence by any means. The Panamerican highway, especially along the stretch between kilometers 90 - 110 has served as a physical barrier to divide communities by class. Generally, to the West of it we find beach houses valued in the millions of US dollars within exclusive ‘members only’ communities striving for homogeneity, aiming not to raise attention to themselves. To the East of it, we can generally find the homes of those who serve those within these gated communities, and who in some instances are not even allowed to use the beaches where these ‘exclusive’ coastal homes are located.  The scale of the letters on the sand dunes does not do justice to the size of the elephant in the room: The fact that on a daily basis Peruvians are comfortable using these words in positive terms, as well as a brutal weapon.  CHOLO - CHOLA aims to address Racism and how we use language to perpetuate it. The fact that the words Cholo and Chola have entered our discourse in ‘lighter’ forms, begs us to ask why it is that we somehow feel empowered to use these words to convey positive feelings, when they can also be the source of intense aggressions and micro-aggressions. More so, this piece also questions whether this is even the right term for us to embrace as a signifier of national unity and strength considering the weight it carries. The jury is still out on this.  Speaking up and addressing things head on, as painful as it may be, can give us the opportunity to heal deep wounds. The various Truth and Reconciliation Commissions (and in some cases museums and places of memory) established around the world, like the ones in Peru, Argentina, Chile, El Salvador and many others, are perhaps the best proof of this. This work was conceived to spark a broader discussion about Peru’s racist and discriminatory past and present through the dialogues, tensions and moments of self-awareness the piece may be responsible for creating.  Ultimately, the chalk used to fill in the words drawn on these sand dunes will be blown away by the desert winds, making them disappear. We can only hope this will also be the fate of normalized racism in Peru.
       
     
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 CHOLO - CHOLA (2019) es una pieza creada sobre una duna quebrada, localizada 105 Kilómetros al sur de Lima, Perú.  Esta pieza utiliza el lenguaje como un espejo, enfrentando al espectador con palabras que cargan múltiples significados y que pueden encapsular discriminación, división y odio, y al mismo tiempo orgullo, empoderamiento y cariño, pero que también sirven para recordar a los peruanos las capas de racismo que existen en nuestra sociedad.  Con esto en mente, las palabras Cholo y Chola han sido dibujadas con letras de 10 metros de alto por 6 metros de ancho en medio de la desértica costa peruana a ambos lados de la carretera Panamericana Sur - frecuentada con mayor tráfico durante los meses de verano (enero - marzo) - en una locación conocida y acusada de racismo y discriminación dentro de sus comunidades aisladas y protegidas: las playas privadas de la provincia de Asia, que se extiende por unos 15 - 20 kilómetros bordeando el Océano Pacífico.  El origen de la palabra Cholo es atribuido a varias fuentes. La primera referencia del uso del término ‘cholo’ en la lengua española apareció a comienzos del siglo XVII en Los Comentarios Reales de los Incas (1609 y 1616), del escritor peruano Inca Garcilaso de la Vega. En el texto, se lee: “Al hijo de negro y de india, o de indio y de negra, dicen mulato y mulata. A los hijos de éstos llaman cholo”. He aquí de dónde proviene su significado adjudicado mayormente hoy en día (de manera diluida y con connotaciones negativas): una persona que nace de padres con múltiples estirpes. Otra explicación de su origen es que proviene de la lengua Mochica, que existió en la costa norte de Perú, y en la cual el término ‘cholu’ significaba ‘muchacho’ o ‘joven’. Según la historiadora peruana María Rostworowski, los primeros colonizadores españoles ingresaron al Perú por la costa norte, donde se encontraron con esta palabra. Rostworowski propone que originalmente fue utilizada para llamar a los hombres jóvenes ‘cholu’, y que luego mutaría a la palabra ‘cholo’. Actualmente en Perú, dependiendo del contexto, cualquier persona puede ser considerada o llamada cholo/chola. El único requisito es haber nacido en el país.  Históricamente, estas palabras han sido utilizadas para discriminar y crear divisiones sociales. Sin embargo, en el Perú contemporáneo, su significado ha ido cambiando, y hoy en día también son utilizadas con significados directamente opuestos a los de su uso original. Hoy en día, también se aplican como términos de cariño, orgullo y empoderamiento. Las obras del artista peruano Chermany, quien usa la palabra ‘Cholo’ para transmitir orgullo - también disponible en gorras y camisetas - o del arquitecto Boliviano Freddy Mamani (Arquitectura Andina) y sus edificios conocidos como ’Cholets’ (un término que viene de la unión de las palabras ’Cholo’ y ‘Chalet’) en El Alto, Bolivia también vienen a la mente como ejemplos en los que estas palabras son empleadas en contextos positivos.  Las dunas partidas de manera artificial sobre las cuales se encuentra esta pieza también agregan una capa más de conflicto a la obra. Tradicionalmente, estas ‘pintas de cerros’ que suelen ser empleadas para propagandas políticas, tienden a existir en el lado Este de la carretera. Nunca en cerros o dunas del lado Oeste de ella. Esto no es ninguna coincidencia. La Carretera Panamericana Sur, especialmente entre los Kilómetros 90 - 110, ha servido por años como una barrera física para dividir comunidades por clase. Al Oeste, generalmente, encontramos casas de playa valorizadas en los millones de dólares dentro de comunidades exclusivas y ’sólo para miembros’ que se esmeran por mantener su homogeneidad, buscando nunca llamar la atención a si mismas. Por otro lado, al Este, generalmente solemos encontrar los hogares de quienes atienden y sirven a los ‘miembros’ de estas comunidades privadas, quienes en ciertas instancias ni si quiera son permitidos de utilizar las playas en las cuales pasan la mayor parte de su tiempo.  La escala de las letras en las dunas no le hacen justicia al tamaño del elefante en la habitación: El hecho de que de manera diaria, los peruanos estamos igual de cómodos utilizando estas palabras tanto de manera afectuosa, como armas hirientes.  CHOLO - CHOLA habla sobre Racismo y cómo empleamos el lenguaje para perpetuarlo. El hecho de que las palabras Cholo y Chola estén presentes en nuestro discurso cotidiano de manera más ‘ligera’, nos debería hacer reflexionar por qué es que sentimos empoderados a usar estas palabra para transmitir sentimientos afectuosos, cuando también pueden ser la fuente de agresiones y micro-agresiones intensas. Más aún, esta pieza también busca cuestionar si incluso estos son los términos adecuados para simbolizar unión y poderío nacional, considerando el peso histórico que cargan. El veredicto en este caso aún está por ser determinado.  Dialogar y encarar problemas de manera directa, por más doloroso que pueda ser, nos puede dar la oportunidad de sanar heridas profundas. Las diversas Comisiones de la Verdad y la Reconciliación (y en algunos casos museos y lugares de la memoria) establecidos alrededor del mundo, como en Perú, Argentina, Chile, El Salvador, entre otros, son quizás la mejor prueba de esto. Esta obra fue creada para incitar una discusión sobre el Racismo (pasado y presente) en Perú a través de diálogos, tensiones y momentos de retrospección que esta pieza pueda ser responsable por iniciar.  Finalmente, ya que estas palabras dibujadas sobre las dunas serán borradas por el viento del desierto en el cual se encuentran, sólo queda esperar que este también sea el mismo destino del racismo normalizado que existe en Perú.
       
     

CHOLO - CHOLA (2019) es una pieza creada sobre una duna quebrada, localizada 105 Kilómetros al sur de Lima, Perú.

Esta pieza utiliza el lenguaje como un espejo, enfrentando al espectador con palabras que cargan múltiples significados y que pueden encapsular discriminación, división y odio, y al mismo tiempo orgullo, empoderamiento y cariño, pero que también sirven para recordar a los peruanos las capas de racismo que existen en nuestra sociedad.

Con esto en mente, las palabras Cholo y Chola han sido dibujadas con letras de 10 metros de alto por 6 metros de ancho en medio de la desértica costa peruana a ambos lados de la carretera Panamericana Sur - frecuentada con mayor tráfico durante los meses de verano (enero - marzo) - en una locación conocida y acusada de racismo y discriminación dentro de sus comunidades aisladas y protegidas: las playas privadas de la provincia de Asia, que se extiende por unos 15 - 20 kilómetros bordeando el Océano Pacífico.

El origen de la palabra Cholo es atribuido a varias fuentes. La primera referencia del uso del término ‘cholo’ en la lengua española apareció a comienzos del siglo XVII en Los Comentarios Reales de los Incas (1609 y 1616), del escritor peruano Inca Garcilaso de la Vega. En el texto, se lee: “Al hijo de negro y de india, o de indio y de negra, dicen mulato y mulata. A los hijos de éstos llaman cholo”. He aquí de dónde proviene su significado adjudicado mayormente hoy en día (de manera diluida y con connotaciones negativas): una persona que nace de padres con múltiples estirpes. Otra explicación de su origen es que proviene de la lengua Mochica, que existió en la costa norte de Perú, y en la cual el término ‘cholu’ significaba ‘muchacho’ o ‘joven’. Según la historiadora peruana María Rostworowski, los primeros colonizadores españoles ingresaron al Perú por la costa norte, donde se encontraron con esta palabra. Rostworowski propone que originalmente fue utilizada para llamar a los hombres jóvenes ‘cholu’, y que luego mutaría a la palabra ‘cholo’. Actualmente en Perú, dependiendo del contexto, cualquier persona puede ser considerada o llamada cholo/chola. El único requisito es haber nacido en el país.

Históricamente, estas palabras han sido utilizadas para discriminar y crear divisiones sociales. Sin embargo, en el Perú contemporáneo, su significado ha ido cambiando, y hoy en día también son utilizadas con significados directamente opuestos a los de su uso original. Hoy en día, también se aplican como términos de cariño, orgullo y empoderamiento. Las obras del artista peruano Chermany, quien usa la palabra ‘Cholo’ para transmitir orgullo - también disponible en gorras y camisetas - o del arquitecto Boliviano Freddy Mamani (Arquitectura Andina) y sus edificios conocidos como ’Cholets’ (un término que viene de la unión de las palabras ’Cholo’ y ‘Chalet’) en El Alto, Bolivia también vienen a la mente como ejemplos en los que estas palabras son empleadas en contextos positivos.

Las dunas partidas de manera artificial sobre las cuales se encuentra esta pieza también agregan una capa más de conflicto a la obra. Tradicionalmente, estas ‘pintas de cerros’ que suelen ser empleadas para propagandas políticas, tienden a existir en el lado Este de la carretera. Nunca en cerros o dunas del lado Oeste de ella. Esto no es ninguna coincidencia. La Carretera Panamericana Sur, especialmente entre los Kilómetros 90 - 110, ha servido por años como una barrera física para dividir comunidades por clase. Al Oeste, generalmente, encontramos casas de playa valorizadas en los millones de dólares dentro de comunidades exclusivas y ’sólo para miembros’ que se esmeran por mantener su homogeneidad, buscando nunca llamar la atención a si mismas. Por otro lado, al Este, generalmente solemos encontrar los hogares de quienes atienden y sirven a los ‘miembros’ de estas comunidades privadas, quienes en ciertas instancias ni si quiera son permitidos de utilizar las playas en las cuales pasan la mayor parte de su tiempo.

La escala de las letras en las dunas no le hacen justicia al tamaño del elefante en la habitación: El hecho de que de manera diaria, los peruanos estamos igual de cómodos utilizando estas palabras tanto de manera afectuosa, como armas hirientes.

CHOLO - CHOLA habla sobre Racismo y cómo empleamos el lenguaje para perpetuarlo. El hecho de que las palabras Cholo y Chola estén presentes en nuestro discurso cotidiano de manera más ‘ligera’, nos debería hacer reflexionar por qué es que sentimos empoderados a usar estas palabra para transmitir sentimientos afectuosos, cuando también pueden ser la fuente de agresiones y micro-agresiones intensas. Más aún, esta pieza también busca cuestionar si incluso estos son los términos adecuados para simbolizar unión y poderío nacional, considerando el peso histórico que cargan. El veredicto en este caso aún está por ser determinado.

Dialogar y encarar problemas de manera directa, por más doloroso que pueda ser, nos puede dar la oportunidad de sanar heridas profundas. Las diversas Comisiones de la Verdad y la Reconciliación (y en algunos casos museos y lugares de la memoria) establecidos alrededor del mundo, como en Perú, Argentina, Chile, El Salvador, entre otros, son quizás la mejor prueba de esto. Esta obra fue creada para incitar una discusión sobre el Racismo (pasado y presente) en Perú a través de diálogos, tensiones y momentos de retrospección que esta pieza pueda ser responsable por iniciar.

Finalmente, ya que estas palabras dibujadas sobre las dunas serán borradas por el viento del desierto en el cual se encuentran, sólo queda esperar que este también sea el mismo destino del racismo normalizado que existe en Perú.

 CHOLO – CHOLA (2019) is a site specific installation located on a broken up sand dune 105KM south of Lima.  This work uses language as a mirror, confronting the viewer with words that can carry multiple meanings that encapsulate discrimination and division, as well as pride and empowerment, but that also act as a reminder to Peruvians of the Racist undertones present in our society.  With this in mind, the words Cholo and Chola have been drawn with 10 meter tall x 6 meter wide letters in the middle of the deserted Peruvian coast, on the sides of a road that is mostly used during the summer months (January - March), in a location known and accused of racist and discriminatory practices within its protected and fenced off communities: the private beaches of the Asia district, which extends for about 15 - 20 kilometers along the Pacific Ocean.  The origin of the word Cholo is attributed to various sources. It first appeared written in the Peruvian book Royal Commentaries of the Incas by Inca Garcilaso de la Vega, published in 1609 and 1616. He writes (in Spanish) "The child of a Black male and an Indian female, or of an Indian male and Black female, they call mulato and mulata. The children of these they call cholos”. This is where its current most common meaning stems from (in a diluted and derogatory way): a person born from parents with multiple heritages. Another explanation of its origin is that it comes from the Mochica tongue, which existed on the northern coast of Peru, where the term cholu meant ‘young man’. Historian Maria Rostworowski believes the first Spanish colonizers to arrive in Peru came through the Northern coast, where they picked up this word, which she believes was originally used to call young men cholu, and that later mutated to cholo. Nowadays in Peru, depending on the context, any person can be considered or called a cholo/chola (of mixed heritage). As long as they've been born in the country.  These words have long been used to discriminate and create division. However, in contemporary Peru, they have morphed and taken new meanings. Nowadays these words are also employed to convey endearment, pride and empowerment. Works by Peruvian artist Chermany, who uses the word ‘Cholo’ to convey pride - also available in hats and t-shirts - or Bolivian architect Freddy Mamani’s(Arquitectura Andina) ‘Cholet’ (referencing the words Cholo and Chalet) buildings in El Alto, Bolivia also come to mind as a further examples of their application within more positive contexts.  The artificially broken up sand dunes also add an extra layer of conflict to the work. Traditionally, these 'mountain drawings’, normally used for political propaganda on the barren hills surrounding Lima, tend to exist on the East side of the highway, and never on any of the hills or dunes on the West side of it. Not a coincidence by any means. The Panamerican highway, especially along the stretch between kilometers 90 - 110 has served as a physical barrier to divide communities by class. Generally, to the West of it we find beach houses valued in the millions of US dollars within exclusive ‘members only’ communities striving for homogeneity, aiming not to raise attention to themselves. To the East of it, we can generally find the homes of those who serve those within these gated communities, and who in some instances are not even allowed to use the beaches where these ‘exclusive’ coastal homes are located.  The scale of the letters on the sand dunes does not do justice to the size of the elephant in the room: The fact that on a daily basis Peruvians are comfortable using these words in positive terms, as well as a brutal weapon.  CHOLO - CHOLA aims to address Racism and how we use language to perpetuate it. The fact that the words Cholo and Chola have entered our discourse in ‘lighter’ forms, begs us to ask why it is that we somehow feel empowered to use these words to convey positive feelings, when they can also be the source of intense aggressions and micro-aggressions. More so, this piece also questions whether this is even the right term for us to embrace as a signifier of national unity and strength considering the weight it carries. The jury is still out on this.  Speaking up and addressing things head on, as painful as it may be, can give us the opportunity to heal deep wounds. The various Truth and Reconciliation Commissions (and in some cases museums and places of memory) established around the world, like the ones in Peru, Argentina, Chile, El Salvador and many others, are perhaps the best proof of this. This work was conceived to spark a broader discussion about Peru’s racist and discriminatory past and present through the dialogues, tensions and moments of self-awareness the piece may be responsible for creating.  Ultimately, the chalk used to fill in the words drawn on these sand dunes will be blown away by the desert winds, making them disappear. We can only hope this will also be the fate of normalized racism in Peru.
       
     

CHOLO – CHOLA (2019) is a site specific installation located on a broken up sand dune 105KM south of Lima.

This work uses language as a mirror, confronting the viewer with words that can carry multiple meanings that encapsulate discrimination and division, as well as pride and empowerment, but that also act as a reminder to Peruvians of the Racist undertones present in our society.

With this in mind, the words Cholo and Chola have been drawn with 10 meter tall x 6 meter wide letters in the middle of the deserted Peruvian coast, on the sides of a road that is mostly used during the summer months (January - March), in a location known and accused of racist and discriminatory practices within its protected and fenced off communities: the private beaches of the Asia district, which extends for about 15 - 20 kilometers along the Pacific Ocean.

The origin of the word Cholo is attributed to various sources. It first appeared written in the Peruvian book Royal Commentaries of the Incas by Inca Garcilaso de la Vega, published in 1609 and 1616. He writes (in Spanish) "The child of a Black male and an Indian female, or of an Indian male and Black female, they call mulato and mulata. The children of these they call cholos”. This is where its current most common meaning stems from (in a diluted and derogatory way): a person born from parents with multiple heritages. Another explanation of its origin is that it comes from the Mochica tongue, which existed on the northern coast of Peru, where the term cholu meant ‘young man’. Historian Maria Rostworowski believes the first Spanish colonizers to arrive in Peru came through the Northern coast, where they picked up this word, which she believes was originally used to call young men cholu, and that later mutated to cholo. Nowadays in Peru, depending on the context, any person can be considered or called a cholo/chola (of mixed heritage). As long as they've been born in the country.

These words have long been used to discriminate and create division. However, in contemporary Peru, they have morphed and taken new meanings. Nowadays these words are also employed to convey endearment, pride and empowerment. Works by Peruvian artist Chermany, who uses the word ‘Cholo’ to convey pride - also available in hats and t-shirts - or Bolivian architect Freddy Mamani’s(Arquitectura Andina) ‘Cholet’ (referencing the words Cholo and Chalet) buildings in El Alto, Bolivia also come to mind as a further examples of their application within more positive contexts.

The artificially broken up sand dunes also add an extra layer of conflict to the work. Traditionally, these 'mountain drawings’, normally used for political propaganda on the barren hills surrounding Lima, tend to exist on the East side of the highway, and never on any of the hills or dunes on the West side of it. Not a coincidence by any means. The Panamerican highway, especially along the stretch between kilometers 90 - 110 has served as a physical barrier to divide communities by class. Generally, to the West of it we find beach houses valued in the millions of US dollars within exclusive ‘members only’ communities striving for homogeneity, aiming not to raise attention to themselves. To the East of it, we can generally find the homes of those who serve those within these gated communities, and who in some instances are not even allowed to use the beaches where these ‘exclusive’ coastal homes are located.

The scale of the letters on the sand dunes does not do justice to the size of the elephant in the room: The fact that on a daily basis Peruvians are comfortable using these words in positive terms, as well as a brutal weapon.

CHOLO - CHOLA aims to address Racism and how we use language to perpetuate it. The fact that the words Cholo and Chola have entered our discourse in ‘lighter’ forms, begs us to ask why it is that we somehow feel empowered to use these words to convey positive feelings, when they can also be the source of intense aggressions and micro-aggressions. More so, this piece also questions whether this is even the right term for us to embrace as a signifier of national unity and strength considering the weight it carries. The jury is still out on this.

Speaking up and addressing things head on, as painful as it may be, can give us the opportunity to heal deep wounds. The various Truth and Reconciliation Commissions (and in some cases museums and places of memory) established around the world, like the ones in Peru, Argentina, Chile, El Salvador and many others, are perhaps the best proof of this. This work was conceived to spark a broader discussion about Peru’s racist and discriminatory past and present through the dialogues, tensions and moments of self-awareness the piece may be responsible for creating.

Ultimately, the chalk used to fill in the words drawn on these sand dunes will be blown away by the desert winds, making them disappear. We can only hope this will also be the fate of normalized racism in Peru.

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